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Carcinoma espinocelular, en su forma clínica de cuerno cutáneo
Joanna Spira1, Harold Rabinovitz1
Dermatology Online Journal 6(1): 11
Traducido por Beatriz Pacheco

1. Department of Dermatology, University of Miami






Historia


Figura 1
Figure 1. Tumor en el antebrazo izquierdo.

Una mujer de 82 años consultó por la aparición, dos meses antes, de una lesión elevada, asintomática, de 3x4 cm, en su antebrazo izquierdo. Entre sus antecedentes destacaba un tumor cutáneo previo en la extremidad inferior. Clínicamente se apreciaba una lesión cónica, queratósica, como se aprecia en las figuras 1 y 2. Los hallazgos histopatológicos se muestran en la figura 3.


Figura 2 Figura 3
Figura 2. Tumor cubierto por un cuerno cutáneo.
Figure 3. Estudio histológico de la lesión.

Hallazgos histológicos

En la biopsia se observaba una proliferación neoplásica de queratinocitos atípicos, que se introducían en la dermis, con núcleos grandes, pleomórficos e hipercromáticos.


Discusión

El nombre cuerno cutáneo hace referencia a una lesión hiperqueratósica, bien definida, coniforme.[1,2] Los cuernos cutáneos (asociados con lesiones benignas o malignas) suelen aparecer en zonas expuestas. Son varias las lesiones que pueden constituir la base del cuerno cutáneo, incluyendo carcinomas espinocelulares, queratosis actínicas, queratoacantomas, enfermedad de Bowen, queratosis seborreicas, carcinomas basocelulares, hemangiomas, balanitis pseudopapilomatosa micacea, sarcoma de Kaposi, adenoma sebáceo y enfermedad de Paget de la mama.[3,4]. Globalmente, el 20% de los cuernos cutáneos se asocian con patología maligna.[5,6]. En un estudio de 35 pacientes con 37 cuernos cutáneos, 21 (56%) fueron benignos y 14 (44%) malignos. En este estudio, de los pacientes que presentaban cuernos cutáneos benignos, uno había tenido un basalioma, otro enfermedad de Bowen, y un tercero un carcinoma espinocelular. Así el 15% de estos pacientes tenían una historia de tumor cutáneo maligno asociado.[3] De los 15 pacientes con cuernos cutáneos asociados a lesiones malignas o premalignas, tres tenían historia previa de basaliomas y dos de carcinomas espinocelulares. En total, el 33% de estos pacientes tenía antecedentes de tumores malignos cutáneos. Estos datos sugieren que la existencia de una lesión maligna en la base de un cuerno cutáneo es más probable en aquellos pacientes que tienen antecedentes de otras lesiones malignas o premalignas.[3]

Bibliografía

1. Lever FW, Schaumburg-Lever G: Histopathology of the Skin, ed 6. New York, JB Lippincott Co, 1984.

2. Srebrnik A, Wolf R, Krakowski A, Baratz M. Cutaneous horn arising in cutaneous leishmaniasis [letter] Arch Dermatol 1987;123(2):168-9. PubMed

3. Bart RS, Andrade R, Kopf AW. Cutaneous horns. A clinical and histopathologic study. Acta Derm Venereol 1968;48(5):507-15. PubMed

4. Dabski K, Stoll HL Jr: Paget's disease of the breast presenting as a cutaneous horn. J Surg Oncol, in press.

5. Lowe FC, McCullough AR. Cutaneous horns of the penis: an approach to management. Case report and review of the literature. J Am Acad Dermatol 1985;13(2 Pt 2):369-73. PubMed

6. Bart RS, Kopf AW. On a dilemma of penile horns: pseudoepitheliomatous, hyperkeratotic and micaceous balanitis? J Dermatol Surg Oncol 1977;3(6):580-2. PubMed

© 2000 Dermatology OnLine Journal