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Carcinoma basocelular ocasionando compresión medular
Benjamin Cohen,1 Glen Weiss,1,2 Hong Yin3
Dermatology Online Journal 6(1): 12
Traducido por Beatriz Pacheco

1. Dermatology and Laser Center, Long Branch, NJ 2. Sackler School of Medicine, NY/American Program, Tel Aviv, ISRAEL 3. Department of Pathology, Monmouth Medical Center, Long Branch, NJ





Resumen

El carcinoma basocelular (CB) es el tumor cutáneo más frecuente en personas de piel clara, aunque no suele causar morbilidad importante ni mortalidad. Describimos el caso clínico de un varón con lumbalgia y debilidad en miembros inferiores asociadas a un tumor lumbar ulcerado, de 15 años de evolución, nunca tratado. La hipótesis diagnóstica de CB ocasionando compresión medular se confirmó histológicamente y mediante resonancia magnética.



Introducción

El carcinoma basocelular (CB) es uno de los cánceres más frecuentes en humanos en muchos países. En la literatura se describen como localizaciones habituales la cara, cuero cabelludo y parte superior del tronco.[1]

Es infrecuente que los CB ocasionen graves desfiguraciones o incapacidad. Los CB de "alto riesgo" son los de evolución prolongada, mayores de 2 cm, localizados en la parte central de la cara o en la oreja, con histología agresiva, tratados previamente, abandonados, o con historia de radiación.[2,3]


Caso clínico


Figura 1
Figura 1. En la exploración física se observó en la espalda una úlcera necrótica de 18 x 30cm, con bordes perlados y telangiectasias, que se extendía de una a otra escápula, y desde la primera vértebra torácica a la segunda lumbar.

El paciente, varón de 53 años, consultó por la presencia de una lesión de crecimiento progresivo en su espalda, de 15 años de evolución. Sufría un dolor lumbar de intensidad creciente, por el que tomaba con frecuencia ibuprofeno. En la exploración física se observó en la espalda una úlcera necrótica de 18cm x 30cm, con bordes perlados y telangiectasias, que se extendía de una a otra escápula, y desde la primera vértebra torácica a la segunda lumbar (figura 1). El paciente se negó a la realización de curas y a la consulta con un internista. Se tomaron cultivos bacterianos y una biopsia en sacabocados, iniciándose tratamiento con ciprofloxacino 750mg/12h.

En la biopsia se observó un tumor con características de CB sólido/nodular (figura 2) originado en la epidermis (figura 3). Los citoplasmas celulares estaban mal definidos, apreciándose actividad mitótica y apoptosis, hallazgos que no tienen significación pronóstica(figura 4) [4.5]. El patrón sólido se combinaba, en algunas zonas del tumor, con un estroma intensamente mucinoso, constituyendo la variante adenoide de CB. (figura 5).


Figura 2 Figura 3
Figura 2. Se observan masas de células de CB sólido, de tamaño y forma variable.
Figura 3. El CB tiene su origen en la epidermis. Se aprecia, también, elastosis actínica.

Figura 4 Figura 5
Figura 4. El citoplasma de las células tumorales está mal delimitado. Los núcleos son ovales y basófilos. Se ven mitosis y apoptosis.
Figura 5. El depósito de mucina en el estroma da lugar a formaciones pseudoglandulares (izquierda). A la derecha se aprecia el borde en empalizada característico del CB.

Siete días más tarde el paciente no había consultado con un internista y refería "adormecimiento" en sus piernas. Se remitió al servicio de urgencias más próximo con el diagnóstico de sospecha de compresión medular,[6] aunque el paciente persistía en su idea de que las manifestaciones eran un efecto secundario del antibiótico administrado. Por haber recibido los resultados de los cultivos bacterianos con cepas de Estafilococo aureus, Estreptococo del grupo A y Enterobacter cloacae, sustituimos el ciprofloxaciono por trimetoprim/sulfametoxazol.

Al día siguiente el paciente llegó a nuestro aparcamiento, pero no fue capaz de salir de su coche. Fue acompañado inmediatamente al servicio de urgencias. Los hallazgos de nuestro paciente sugerían el diagnóstico de CB produciendo compresión medular en T4. La resonancia magnética realizada confirmó la extensión del tumor a través de los tejidos blandos hacia el canal medular, comprimiendo la médula en T4.

Se continuó el tratamiento antibiótico, y se inició la administración de radioterapia, junto con tratamiento local y vendajes húmedos. El paciente aceptó el tratamiento antibiótico y un estudio de extensión del tumor.

Tras la radioterapia, se transfirió el paciente al hospital Mt Sinai (Nueva York) donde se realizó la extirpación quirúrgica e injerto, implantándose una prótesis interna metálica en su columna vertebral. Posteriormente sufrió un cuadro de sepsis y falleció.


Discusión

Aunque el CB sea uno de los cánceres más frecuentes en humanos, es infrecuente que ocasione desfiguraciones graves, incapacidad o muerte. Entre los pacientes fallecidos por CB se ha descrito una edad media de 85 años, habiéndose negado el 40% a la realización de intervención quirúrgica. [7] El fallecimiento se produce por extensión del tumor hacia estructuras vitales, bien metastásica o directa. La incidencia de metástasis en el CB se ha cuantificado como del 0.1% [1]. Las metástasis suelen localizarse en los pulmones, hueso y ganglios, siendo menos frecuentes en la pleura, bazo y SNC. Son excepcionales las metástasis suprarrenales, renales, pancreáticas, diafragmáticas, pericárdicas, durales o cutáneas.[8] No se ha encontrado asociación entre el tipo clínico o histológico y la presencia de metástasis.[1,8]

En nuestro paciente la morbilidad y el fallecimiento fueron resultado de la extensión directa del CB en su médula. Sólo se ha descrito otro caso de CB ocasionando compresión medular.[6] El CB de nuestro paciente era de alto riesgo por su tamaño, evolución, y el retraso en solicitar tratamiento. La negación del tumor por parte del paciente y su mal cumplimiento terapéutico disminuyeron aún más sus posibilidades de recuperación.

Bibliografía

1. Marks R. The epidemiology of non-melanoma skin cancer: who, why and what can we do about it. J Dermatol 1995;22(11):853-7. PubMed

2. Randle HW. Basal cell carcinoma. Identification and treatment of the high-risk patient. Dermatol Surg 1996;22(3):255-61. PubMed

3. Elston DM, Bergfeld WF, Petroff N. Basal cell carcinoma with monster cells. J Cutan Pathol 1993;20(1):70-3. PubMed

4. Garcia JA, Cohen PR, Herzberg AJ, Wallis ME, Rapini RP. Pleomorphic basal cell carcinoma. J Am Acad Dermatol 1995;32(5 Pt 1):740-6. PubMed

5. Quin JD, McNeill C, al-Dawoud A, Paterson KR. Metastatic basal cell carcinoma causing cord compression. Scott Med J 1990;35(3):85. PubMed

6. Barksdale SK, O'Connor N, Barnhill R. Prognostic factors for cutaneous squamous cell and basal cell carcinoma. Determinants of risk of recurrence, metastasis, and development of subsequent skin cancers. Surg Oncol Clin N Am 1997;6(3):625-38. PubMed

7. Weinstock MA, Bogaars HA, Ashley M, Litle V, Bilodeau E, Kimmel S. Nonmelanoma skin cancer mortality. A population-based study. Arch Dermatol 1991;127(8):1194-7. PubMed

8. Safai B, Good RA. Basal cell carcinoma with metastasis. Review of literature. Arch Pathol Lab Med 1977;101(6):327-31. PubMed

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