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Cimex lectularius
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Figura 1. Cimex letularius.[1] Su color ha sido descrito como herrumbroso o de caoba. Su cuerpo está cubierto con pelos microscópicos que le proporcionan un aspecto de bandas cuando está lleno, al hacerse evidentes las zonas alopécicas (zonas conjuntivas que unen los segmentos). Sus antenas están conformadas por cuatro segmentos que radican entre sus dos ojos compuestos (que no se aprecian bien en la imagen). Poseen un pico o proboscis situado por debajo de la cabeza que pasa hacia atrás entre la raíz de sus patas delanteras.
ComentarioLa chinche común, Cimex lectularius, es un hemíptero que pertenece a la familia Cimicidae. El nombre de Cimex deriva del vocablo latino que nombraba a este insecto. El individuo adulto tiene una coloración marrón, una morfología aplanada y oval, no posee alas y mide unos 4 o 5 mm en situación de ayuno. Los insectos que parasitan por vez primera tienen un color tostado y son algo translúcidos. Tras alimentarse de sangre, su cuerpo se abomba y su color pasa a ser rojo mate o marrón oscuro. Existen tres especies de chinches que frecuentemente afectan al ser humano. La Cimex lectularius, que es la más frecuente, puede también parasitar otros huéspedes, como murciélagos, gallinas y otros animales domésticos. La Cimex hemipterus se encuentra aparentemente confinada en zonas tropicales (incluyendo el estado de Florida, en los EE.UU.), y también puede afectar a gallinas y murciélagos. La Leptocimex boueti infesta a los hombres y murciélagos en África Occidental .[1] Las chinches se ocultan en la ropa de la cama, colchones, somieres, cabezales, grietas y fisuras de los edificios y bajo el papel de las paredes. Se vuelven activos durante la noche, accediendo al huésped para alimentarse de su sangre durante unos 5 minutos, tras los cuales regresan a su escondrijo. Tienden a congregarse entre ellas, y normalmente se encuentran entremezcladas con sus deyecciones y huevos, con un característico olor dulzón que es muy desagradable cuando existen infestaciones masivas. La infestación por chinches se diagnostica mediante la identificación del insecto presente en el domicilio del paciente. Las chinches dependen de la sangre para nutrirse adecuadamente. Su ingesta tiene lugar durante cada uno de los 5 estados de ninfa previos a su muda de piel y antes de cada puesta de huevos. Las chinches parecen localizar al huésped detectando su calor y el dióxido de carbono. La chinche se adhiere a la piel con su mandíbula de dientes de sierra y la penetra con sus dos aguijones huecos que no son más que mandíbulas modificadas. Uno de los aguijones inyecta la saliva que contiene un anticoagulante (un inhibidor de la conversión del factor X al factor Xa) [4] y el otro lo emplea para extraer la sangre del huésped. Se cree que la picadura en si es indolora, pero el depósito de saliva sobre la piel abrasionada induce la aparición de lesiones urticariformes localizadas. Las zonas del cuerpo más frecuentemente involucradas incluyen los brazos y los hombros. Se cree que múltiples picaduras pueden inducir una urticaria generalizada.[5] A pesar de que no han sido implicadas en la transmisión de ninguna enfermedad, se ha demostrado que las chinches portan los organismos causales de la peste, fiebre recurrente, tularemia, fiebre Q y hepatitis B.[2,6] La transmisión de la hepatitis es teóricamente posible por la contaminación procedente del aplastamiento del insecto o de sus heces infectadas o por la regurgitación durante la picadura.[7] En los murciélagos se ha comprobado la transmisión de tripanosomas. Estas infestaciones han venido haciéndose menos importantes a lo largo de la segunda mitad de este siglo, coincidiendo con la mejoría generalizada del nivel higiénico de los hogares y de las personas y el empleo de insecticidas eficaces. Se ha detectado la existencia de resistencias a los insecticidas, con variaciones regionales.[3] El control se logra mediante el lavado de la ropa de la cama, de los colchones y de las almohadas. Un insecticida es entonces aplicado en el resto de la estructura de la cama y en hendiduras próximas a puertas, ventanas y rodapiés. Bibliografía1. Ebeling Walter. Urban Entomology. Division of Agricultural Sciences, University of California . Berkeley. 1978 pp463-468 2. Sanders DP. Occasional Biting Pests. Agricultural publication G07396. University Extension, University of Missouri-Columbia. 1998. (http://muextension.missouri.edu/xplor/agguides/pests/g07396.htm) 3. Cha Chul-Hwan, Ham Ki-Sun, Yoon Jong-June, et al. [Insecticide resistance in bedbugs (Cimex lectularius) in Korea}. The Korean J. Parasitol 1970 8(1):2.A.7004. (http://parasitol.kams.or.kr/kjp/abs7004.html) 4. Valenzuela JG, Guimaraes JA, Ribeiro JM. A novel inhibitor of factor X activation from the salifary glands of the bed bug Cimex lectularius. Exp Parasitol, 1996 83(2):184-190. 5. Beary JD, Russell RC, Doggett SL. Department of Medical Entomology. Bedbugs. (http://www-personal.usyd.edu.au/~sdoccett/fact/bedbugs.html) 6. El-Masry SA, Kotkat AM. Hepatitis B surface antigen in Cimex lectularius. Journal of the Egyptian Public Health Associatoin. 1990, 65(3-4); 229-36. 7. Jupp PG, McElliogott SE, Lecatsas G. The mechanical transmission of hepatitis B virus by the common bedbug (Cimex lectularius L.) in South Africa. South African Medical Journal, 1983 63(3):77-81. 8. Gardner RA, Molyneux DH. Trypanosoma (Megatrypanum) incertum from Pipistrellus pipistrellus: development and transmission by cimicid bugs. Parasitology, 1988 96(Pt 3):433-47. |