DOJ
Index
Spanish
Portuguese

La luz ultravioleta es un factor agravante de las lesiones faciales de dermatitis atópica del adulto.
H. Deguchi, N. Umemoto, H. Sugiura, K. Danno y M. Uehara.
Dermatology Online Journal (versión española) 4(1):10
Traducido por M.J. Cruces



Figura 1
Figura 2

Un número creciente de adultos japoneses con dermatitis atópica presentan lesiones eccematosas persistentes en la cara (la denominada cara roja atópica) (Fig.1). Hemos realizado fototests en 28 pacientes con cara roja atópica para evaluar el efecto de la luz ultravioleta (UV) como factor agravante. Hemos descartado la dermatitis alérgica de contacto y la fotoalergia mediante repetidas pruebas del parche y fotoparche. Todos los pacientes mostraron una respuesta normal a una dosis de prueba de UVA (10 J /cm2) y una dosis eritematosa mínima con UVB (MED) normal. Diez de estos pacientes, sin embargo, mostraron una respuesta papulosa anormal a dosis aisladas o repetidas en tres ocasiones de UVB superiores a la MED (90 mJ/cm2) (Fig. 2).


Figura 3

El estudio histopatológico de las pápulas inducidas por UVB, realizado en tres pacientes, mostró espongiosis e infiltrados linfocíticos en la dermis alta y epidermis (Fig. 3). Inmunohistoquímicamente se observó un predominio de células CD4+ (Fig.4), sobre las CD8+ (cociente, 6.1-8.6) (Fig. 5), siendo muchas positivas para OKT6.


Figura 4Figura 5

Estos hallazgos sugieren que se trata de lesiones de dermatitis atópica inducidas por la luz UVB, en lugar de una erupción polimorfa lumínica coexistente. En ésta última se ha descrito un cociente CD4/CD8 tan bajo como 1.0. Los resultados del fototest sugieren que la luz UV puede ser uno de los factores agravantes de la cara roja atópica.




Discusión

J Epstein: Este es un artículo de gran interés. Una de las mayores dificultades de la fotomedicina, en mi opinión, es el distinguir la dermatitis atópica fotoagravada de la coexistencia de dermatitis atópica y erupción polimorfa lumínica (EPL). Al ser ambas enfermedades frecuentes no debe sorprender que coexistan en un paciente. Quizás, el cociente CD4+/CD8+, que refieren Deguchi y col., pudiera ser el marcador necesario.
¿Cual es su opinión?


K Danno: Las erupciones papulosas anormales que nosotros hemos descrito en algunos pacientes atópicos con lesiones faciales eccematosas persistentes (llamada cara roja atópica), pueden sugerir dermatitis atópica fotoagravada o la coexistencia de EPL. Coincidimos con el Dr. John Epstein en la dificultad de distinguir estos cuadros basándonos sólo en los resultados de las pruebas con UVB. Sin embargo, los pacientes tras la exposición solar mostraban lesiones propias de la cara roja atópica, y no aparecían lesiones sugestivas de EPL en la cara u otras partes como dorso de manos. El cociente elevado de linfocitos CD4/CD8 es más probable en lesiones de dermatitis atópica que de EPL, pero una explicación alternativa pueden ser cambios en la inmunopatología dependiendo del tiempo de evolución de ambas enfermedades.


J Hanaffin: El artículo del grupo de Shiga es de gran interés, tanto por los problemas asociados con la "cara roja atópica", como por la clásica incertidumbre sobre la fotosensibilidad en los atópicos. Esta última fue estudiada por Frain-Bell hace años (Br J Dermatol 1971; 85:105), pero no se ha llegado a conclusiones firmes.


KD: Aunque se ha prestado mucha atención a la cara roja atópica en los japoneses adultos, siguen sin conocerse sus causas. Muchos factores desencadenantes, como los corticoides o factores ambientales, pueden asociarse con esta manifestación grave y mal tolerada. El Dr. Frain-Bell ha sugerido que la fotosensibilidad puede asociarse con la dermatitis atópica, al menos en algunos niños. En este estudio, hemos realizado pruebas fotobiológicas en un amplio grupo de sujetos, encontrando fotosensibilidad para la UVB en más pacientes de los esperados.


JMH: En este trabajo, aproximadamente un tercio de los 28 pacientes con cara roja atópica desarrollaron pápulas tras una a tres exposiciones a 90mJ/cm2 de UVB. Se afirma que estos valores son ligeramente superiores a la MED. La MED normal en Japón se ha descrito como de 50-150 mJ/cm2 (libro de Imamura), de forma que no está claro si estos pacientes presentaban umbrales reducidos de MED. Sería importante conocer la relación entre la dosis de 90 mJ de UVB y su MED individual. Los pacientes fueron estudiados con pruebas de parche y fotoparche, haciendo poco probable la fotoalergia. Tampoco parece probable el efecto de la luz UVA.


KD: La MED fue normal en todos los casos estudiados, excepto uno en el que estaba marcadamente disminuida. Tres dosis consecutivas de luz UVB, equivalentes a 1 ó 1.5 MED, indujeron una respuesta papulosa anómala en la zona irradiada (región lumbar). Nuestro estudio previo ha demostrado que sólo tres, de 120 pacientes con dermatitis atópica grave, presentaban sensibilidad al UVA. En uno de ellos se relacionó con un antihistamínico.


JMH: Los autores sugieren que estas reacciones son exacerbaciones de dermatitis atópica, algo asumido frecuentemente en los atópicos con fotosensibilidad mucho más leve que vemos en EE.UU. Este cuadro podría ser mucho más frecuente en la zona de Los Angeles (comunicación personal, M. Rappaport, 1997). Si esto se confirma, apoyaría la relación con la luz UV. Me preocupa el que pudiera haber una susceptibilidad genética, y no sólo ambiental, para la aparición de cara roja atópica. No se ha descartado totalmente, además, la posibilidad de la EPL, que pudiera ser análoga a la que aparece en algunos grupos de indios americanos con extraordinaria prevalencia. Se necesitan más estudios en los que se comparen pruebas fotobiológicas y biopsias con las de controles con EPL. Incluso así, podría ser atípica la histología de la EPL en los pacientes con dermatitis atópica. Por desgracia, los marcadores celulares, no son aun lo suficientemente específicos como para hacer diagnósticos diferenciales seguros.


KD: En todos los pacientes en los que la luz indujo lesiones, éstas persistieron durante días, en lugar de desaparecer en un día, sugiriendo que pudieran estar relacionadas con su cuadro clínico. Sin embargo, es difícil distinguir la fotosensibilidad al UVB en los pacientes con cara roja atópica de la EPL. También es posible que otros factores, aparte de la UV, influyan en el agravamiento de las lesiones de cara roja.


JMH: Estos estudios iniciales son de gran interés, y muestran la necesidad de profundizar en el estudio del efecto de la luz UV sobre la cara roja atópica.




© 1998 Dermatology Online Journal