(11c) Skin Cap: Skin Cap: ¿Qué hemos aprendido, y cuando lo aprendimos?


El Skin Cap es un medicamento de venta libre que apareció en el mercado norteamericano en 1995. Contiene, entre otros componentes, piritionato de zinc. Se autorizó su venta libre porque su componente activo, el piritionato de zinc, ya había sido autorizado para la venta en productos para aplicar y aclarar como champús, para el tratamiento de la caspa y la dermatitis seborreica. No existe información publicada sobre la seguridad del piritionato de zinc en productos para aplicar y dejar sobre la piel.


A partir de 1995, el Skin Cap se hizo muy popular entre los psoriásicos norteamericanos porque frecuentemente era eficaz en casos en los que otros tratamientos, incluyendo corticoides tópicos, habían fracasado. Los dermatólogos fueron sorprendidos por su eficacia y aparente seguridad, y muchos recomendaron Skin Cap a sus pacientes. Algunos lo vendieron a sus pacientes. El Skin Cap se distribuyó también por correo, por pedido telefónico, y en algunas cadenas de farmacias.

La información sobre Skin Cap se extendió, para muchos dermatólogos y pacientes, a través de Internet, particularmente en la lista de correo RxDerm-L para dermatólogos, y en el grupo de noticias alt.support.psoriasis para los psoriásicos. Los que utilizaba estas fuentes de información (y, a veces, de mala información y entusiasmo inadecuado) fueron los primeros en conocer el Skin Cap, y también en conocer sus posibles riesgos.

Los dermatólogos observaron que el Skin Cap parecía ser un antiinflamatorio muy potente, y surgieron, en la lista de correo RxDerm-L, descripciones de su eficacia en el tratamiento de enfermedades inflamatorias rebeldes, como lupus discoide, dermatomiositis, y liquen plano.

No hubo descripciones de problemas asociados al Skin Cap, excepto casos ocasionales de irritación o brotes de psoriasis al suspender la administración de Skin Cap.

En 1996 comenzó a saberse que algunos países europeos (principalmente Austria y Holanda) habían prohibido la venta de Skin Cap al encontrar corticoides (propionato de clobetasol y triamcinolona) entre sus ingredientes.

En julio de 1997 varios laboratorios de prestigio, como el de la Clínica Mayo o Glaxo Inc., encontraron propionato de clobetasol en muestras de Skin Cap vendidas en Norteamérica, utilizando cromatografía líquida de alta eficacia (HPLC). El distribuidor de Skin Cap, Cheminova Inc., negó estos hallazgos. Cheminova sostiene que si se analiza el Skin Cap utilizando un espectrofotómetro de masas MALDI-TOF, se comprueba que el Skin Cap contiene un producto químico que se confunde con el propionato de clobetasol en la técnica de HPLC, pero que no lo es.

Dejando a un lado la discusión sobre la presencia o ausencia de corticoides en el Skin Cap, este episodio ha servido para recordar a la comunidad dermatológica ciertos principios básicos

  • Somos responsables de las consecuencias de los consejos que damos a nuestros pacientes.
  • Nuestros pacientes nos consideran "mediadores instruidos" y esperan ser aconsejados sobre los riesgos y beneficios de los tratamientos que les proponemos.
  • Existe una serie de interrogantes que deben ser contestados para cualquier tratamiento que propongamos. Incluso cuando no pueden responderse todas, estas preguntas nos ayudan a detectar problemas potenciales y aspectos a considerar: ¿Cuál es el mecanismo de acción del tratamiento propuesto?.
    1. Cómo funciona esto?". Cuando tenemos en cuenta el mecanismo de acción podemos, a veces, predecir la respuesta al tratamiento, riesgos, e interacciones (beneficiosas o no) con otros tratamientos.
    2. Qué productos químicos hay en este producto, aparte del componente principal?. Algunos productos, como el etanol o la lactosa (y no digamos el propionato de clobetasol ), ocasionan problemas a ciertos pacientes. Por este motivo se ha hecho obligatoria, en los últimos 30 años en EEUU, la transparencia en torno a la composición de los fármacos. Cuando un fabricante alega la presencia de "componentes secretos", debe hacernos sospechar que está violando alguna ley o, al menos, que utiliza algún componente que pueda considerarse cuestionable. Concretamente, no hay en EEUU ningún medicamento, ni siquiera de venta libre (con excepción de Skin Cap), del que no podamos obtener inmediatamente una lista de sus componentes a través del fabricante.
    3. Qué problemas se han encontrado en los ensayos con animales con este fármaco?. La ausencia de estudios con animales puede hacer que nuestros pacientes desempeñen el papel que deberían haber desempeñado los animales de experimentación.
    4. Hay pacientes que no puedan utilizar este medicamento (niños, embarazadas, ancianos)?.
    5. Puede aplicarse este medicamento en cualquier parte del cuerpo?
    6. Existe un límite de tiempo para la utilización segura del fármaco?
    7. Existe una dosis máxima diaria, o dosis máxima acumulada?
    8. Están algunos pacientes sujetos a un riesgo aumentado durante su empleo, por ejemplo a causa de tratamientos anteriores (por ej. radioterapia o luz ultravioleta)?.
    9. Puede emplearse algún otro tratamiento para complementar a este o disminuir el riesgo de complicaciones?.
    10. Qué controles y seguimiento se necesitan para un tratamiento seguro?.

¿Qué hemos aprendido de nuestra experiencia con Skin Cap? Nos ha recordado los puntos anteriores. ¿Cuándo aprendimos lo anterior?. En las clases de farmacología, en los primeros años de facultad. Esta lista de preguntas se ha ido desarrollando a lo largo de los últimos 150 años, mientras la profesión médica y la industria farmacéutica mejoraban su habilidad para obtener el máximo beneficio para el paciente con el menor riesgo. Hemos aprendido de la experiencia, a veces a costa de nuestros pacientes, que generalmente los medicamentos que son muy activos pueden también causar problemas graves en algunas circunstancias. Es una suerte (para nuestros pacientes y para nosotros) que la distribución de Skin Cap- aparentemente un fármaco antiinflamatorio muy eficaz- se haya suspendido antes de que se produjesen daños importantes. Una vez que las anteriores preguntas hayan sido contestadas, podrá el Skin Cap (o un producto similar) encontrar su hueco en la dermatología.

En nuestro entusiasmo ante un tratamiento nuevo y aparentemente eficaz para el tratamiento de nuestros pacientes más difíciles, olvidamos hacer las preguntas que aprendimos al inicio de nuestra carrera médica. Cuando obviamos estas preguntas - no sometiendo el Skin Cap a los controles rigurosos que son rutinarios para los medicamentos- dejamos de actuar como "mediadores instruidos", una función vital, que nuestros pacientes esperan de nosotros.

También hemos aprendido que el Internet facilita la diseminación de la experiencia clínica con gran eficacia, pero sin los mecanismos de control que establecen las revistas editadas. En una lista de correo como RxDerm-L, esta falta de edición se compensa con las aportaciones de otros miembros de la lista. Así, los miembros de Rxderm-L han estado también entre los primeros en recoger los comentarios negativos y las preguntas sobre Skin Cap.

KC Smith MD FRCPC
Traducido por Beatriz Pacheco

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