Creación compartida de una revista: otro dogma que cae ante la agilidad de Internet
Arthur C. Huntley, M.D.
Dermatology Online Journal 3(2): 10

Traducido por Beatriz Pacheco


El acceso es la clave. Incluso cuando la información médica es fiable y potencialmente útil, si es difícil de alcanzar es, prácticamente, como si no existiese. Facilitar el acceso a la información es una de las promesas de Internet. Los factores que tradicionalmente dificultan el acceso son el coste, la localización y la diseminación (se debería poder disponer libremente de la información siempre que se necesite). El idioma es otro aspecto a tener en cuenta a la hora de acceder a una información.

A lo largo de los últimos cuatro meses Dermatology Online Journal ha colaborado con nuestros colegas portugueses y españoles para aportar la traducción a estos idiomas y de este modo facilitar el acceso a la información de esta revista. El resultado es que los dos números del volumen 3 de la revista están disponibles en tres idiomas. Gracias a la entusiasta participación de los dos equipos de traducción somos capaces de ofrecer información médica en su propio idioma a un número mucho mayor de personas del mundo de la dermatología.


El ofrecer traducciones de los textos en la red se opone a la actual tendencia de desarrollo de Internet. Probablemente, debido al importante papel de EE. UU. en el desarrollo de Internet, el inglés es el idioma dominante en la red. Aunque lo publicado se destine a la lectura mundial, la mayor parte de las páginas sólo se pueden ver en inglés. Quizás esto no debería sorprendernos tratándose de un país que tradicionalmente no ha dado importancia al dominio de otros idiomas.

En la revista, se ha demostrado en varias ocasiones que es técnicamente fácil, ofrecer la traducción de un trabajo determinado. En el primer número, un artículo de Radoslaw Spiewak sobre pruebas con histamina se completó con la traducción del texto íntegro al Polaco. Otro artículo del mismo número sobre navegadores aportaba un resumen traducido. A diferencia del medio de comunicación impreso, el espacio no es un factor determinante en la red. Y dado que los navegadores ensamblan artículos uniendo archivos de texto y de imagen, en la mayoría de los casos, la traducción puede limitarse a los relativamente pequeños archivos de texto.

El facilitar el acceso a través de otros idiomas no debería afectar sólo a los lectores. Otro trabajo en común con nuestros colegas portugueses y españoles, quizás de mayor importancia que la mera traducción, es la edición compartida. El concepto anglocéntrico de las revistas médicas ha sido que "cualquier material de interés ha de ser escrito y editado en inglés". Esta afirmación puede haber tenido algún valor tras la Segunda Guerra Mundial, cuando la mayor parte del avance científico se realizaba en los países de habla inglesa. Hoy en día, en el mundo de habla no inglesa, existe una gran cantidad de conocimientos que no compartimos fácilmente por las barreras lingüísticas. ¿ Acaso tiene sentido que el excelente trabajo académico de nuestros colegas españoles y portugueses se traduzca primero al inglés para ser revisado y posteriormente al idioma original para esos lectores ? Nuestros colegas tienen la experiencia y la voluntad de revisar el material en el idioma original. Con esta idea, hemos entrado en contacto con colaboradores académicos de España y Brasil para realizar la revisión de los artículos en el idioma original. Para estos trabajos, la edición inglesa sería la traducción.

En el mundo de los ordenadores existe una interesante analogía con este sistema. Existe una tendencia a sustituir los ordenadores centrales por ordenadores menores interconectados: la computación en red. Nosotros estamos también cambiando de la estructura editorial centralizada tradicional, a un sistema de edición en varios sitios interconectados, con una coordinación central, pero con procesado independiente del material. Esta nueva fórmula es la edición y producción compartida de la revista. Esperamos que el resultado final suponga un aumento en la eficiencia y asequibilidad de nuestra revista.

¿ Qué dificultades se pueden prever en la edición compartida ? Se requerirá una gran coordinación entre los editores para asegurar la uniformidad en las revisiones. Nuevamente podemos hacer la analogía informática, afirmando que el utilizar múltiples lenguajes es similar a emplear varios sistemas operativos. El conjunto funcionará mejor cuando todos los componentes puedan comunicarse libremente entre ellos. La interrelación en Inglés-Español-Portugués es un desafío menor comparado con la posible incorporación del Japonés, Alemán y Francés. Para establecer relaciones entre los colegas de estas áreas pueden ser necesarias dobles traducciones (p. ej. Japonés a Inglés a Portugués).

La edición compartida del DOJ sería difícil si no fuese por la agilidad en la comunicación que permite Internet. El procesado electrónico de los "manuscritos" para la edición revisada es mucho más eficaz que el método tradicional de transcripción, revisión y publicación con comunicaciones a través del correo clásico. Aunque la coordinación debe ser centralizada, el método electrónico permite distribuir el esfuerzo creativo. La gran promesa no procede del funcionamiento aislado de cada grupo, sino de la conexión y coordinación de todos los esfuerzos.

El DOJ ha sido creado con la intención de que sea un esfuerzo común de la comunidad académica, una nueva revista para el mundo de la dermatología. En ella podremos compartir el saber de nuestros colegas evitando las barreras lingüísticas, tanto para leer como para contribuir a este foro. Esperamos que estas innovaciones permitan demostrar, de una forma más, que la edición en la WWW puede facilitar el acceso a la información médica.


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