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Figura 1: Escara axilar.A Figura 2:Visión del pecho que muestra las abundantes
máculas eritematosas.
La enfermedad de tsutsugamushi
(el tifus de los bosques, tifus
de las malezas, fiebre fluvial
del Japón) es una enfermedad
infecciosa aguda ocasionada por
Rickettsia tsutsugamushi
transmitida mediante la
mordedura de larvas de ciertas
garrapatas. Esta enfermedad se
conoce desde hace cientos de
años en el norte de las islas
Honshu de Japón como una
enfermedad endémica grave (1).
Se ha visto también en el
Sudeste de Asia, Indonesia,
India, y Nepal.
Afecta a pacientes de
cualquier edad. Presumiblemente
puede infectarse cualquier
persona picada por una
garrapata portadora. Los
datos diagnósticos fundamentales
son la presencia de una escara,
fiebre alta, linfadenopatía y
la erupción. Se trata con
tetraciclina (1gm/día) o
doxiciclina (200 mg/día) durante
siete días. En tres o cuatro días
se observa la respuesta cínica.
El tratamiento incompleto puede
ir seguido de recurrencia de la
enfermedad. Los casos de
evolución fatal son infrecuentes,
y probablemente debidos a
tratamiento antibiótico
inadecuado. Los pacientes no
tratados pueden fallecer por
las complicaciones de la
coagulación intravascular
diseminada.
La enfermedad de tsutsugamushi
clásica ocurre durante el verano,
tiene un alto índice de
mortalidad, y es transmitido
por el Leptotrombidium akamushi.
El llamado tipo nuevo de
enfermedad de tsutsugamushi ha
aumentado en casi todo el Japón
desde 1976, aunque este tipo de
enfermedad es más leve que el
clásico. Los casos anuales
registrados recientemente
por el Ministerio de Salud
y Bienestar han sumado 800 (2).
Esta nueva enfermedad de
tsutsugamushi se ha encontrado
desde el otoño a la primavera y
se transmite por el L. pallidum
o el L. scutellare. Una de las
razones por las que la
enfermedad de tsutsugamushi
ha aumentado recientemente en
el Japón es el cambio de los
antibióticos de primera
elección (3). Las
tetraciclinas y el
cloramfenicol, que eran
altamente efectivas contra
la enfermedad de tsutsugamushi,
han sido en general
reemplazadas por penicilinas
y cefalosporinas para el
tratamiento de enfermedades
infecciosas. La prohibición
de pesticidas como el DDT y
BHC ha permitido un aumento
de las colonias del insecto
vector pudiendo también
haber contribuido a este
fenómeno (2).
Después de la picadura de
la larva de la garrapata,
la lesión primaria aumenta
de tamaño y evoluciona hacia
la necrosis central, que
llega a convertirse en
escara en una o dos semanas.
La enfermedad comienza
repentinamente con dolor
de cabeza y fiebre durante
la maduración de la escara.
Ésto se sigue de una erupción
cutánea parecida a la roseola
o rubeola. Si se encuentra una
escara, se puede diagnosticar
fácilmente la enfermedad de
tsutsugamushi. Sin embargo,
se parece también a una
erupción por reacción a
drogas. Si no se realiza un
correcto diagnóstico y
tratamiento apropiado,
el pronóstico es grave.
Desde 1977 a 1989 se
han notificado en el
Japón veinte casos
mortales(4).
El diagnóstico clínico de
la enfermedad de tsutsugamushi
se puede confirmar mediante la
demostración de una elevación
de anticuerpos contra antígenos
de R. tsutsugamushi, incluyendo
la prueba de fijación de
complemento, prueba de
immunofluorescencia indirecta,
prueba indirecta de
immunoperoxidasa, y ELISA en
los que se usan comúnmente
las cepas de Karp, Gilliam,
y Kato. La prueba de
aglutinación de Weil-Felix
se considera ahora como ni
muy sensible ni muy específica (5).
El serodiagnóstico necesita
comúnmente tiempo y un tratamiento
tardío puede conllevar un
resultado clínico grave.
Cuando se sospeche la
enfermedad de tsutsugamushi,
debe valorarse el tratamiento
empírico con tetraciclinas o
cloramfenicol.
Bibliografía
1. Tamiya T: Recent advances in studies of tsutsugamushi disease in japan, Tokyo:
Medical Culture Inc, 1962: 42.
2. Kawamura A, Tanaka H: Rickettsiosis in Japan. Jpn J Exp Med 1988; 58:169-184.
3. Suto T: Recent tsutsugamushi disease and its rapid
detecting method ( In Japanese). Jpn Med J 1982; 3034:43-49.
4. Takeshita T, Koga T: Tsutsugamushi disease in saga
prefecture (English abstract). Nishinihon J Dermatol 1991; 53:60-64.
5. McDonald JC, MacLean JD, McDade JE: Imported richettsial disease: clinical and
epidemiologic features. Am J Med 1988; 85:799-805.
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