Lupus eritematoso y lesiones tipo eritema multiforme
Rui Mendonca MD
Dermatology Online Journal 3(2): 4

Traducido por el Dr. Javier Labandeira


Caso Clínico

Una mujer de 68 años de edad se consulto en Febrero de 1996 con una erupción cutánea de 10 semanas de evolución. La paciente sufrió inicialmente erosiones y sangrado en los labios, y posteriormente desarrollo lesiones en brazos, parte alta del tórax, muslos y piernas. Su historial medico incluía un accidente cerebrovascular, hipertensión, y un aneurisma aórtico. Cuando se inició el cuadro cutáneomucoso, su medicación habitual incluía furosemida, digoxina, warfarina, isoptin, potasio, captopril y espironolactona. (Los dos últimos fármacos desde hacía tres meses).

El examen físico reveló en los labios costras con erosiones subyacentes y placas eritematosas anulares en pecho, brazos, muslos y piernas. La mucosa bucal estaba indemne.

El examen histopatológico de una placa del brazo derecho reveló una epidermis con necrosis extensa y vesiculación subepidérmica. Los queratinocitos necróticos se distribuían a lo largo de la epidermis y unión dermoepidérmica. En dermis alta, extendiéndose a dermis papilar, se observaron edema y eritrocitos extravasados. Esta biopsia inicial fue interpretada como propia de un eritema multiforme.

Las pruebas de laboratorio revelaron anticuerpos antinucleares positivos (ANA) a 1:640 (moteado), anticuerpos anti-ADN positivos (anti-ADN de doble cadena) 1:512, y anti-SSB/LA determinados mediante ELISA de 6,6065 (mayor de 3,5 es altamente positivo).

Tres meses mas tarde, la paciente desarrolló nuevas lesiones cutáneas consistentes en placas eritematopurpúricas en diana y anulares distribuidas en pecho, brazos, antebrazos, manos, muslos y piernas. En la punta de los dedos, presentaba también lesiones ulceradas con aspecto de perniosis.



Figura 1Figura 2


Figura 1: Lesiones purpúricas ulceradas en los pulpejos.
Figura 2: Placas anulares eritematopurpúricas en los muslos.



Figure 3Figure 4


Figuras 3 y 4: Histología en la que se aprecian manifestaciones de eritema multiforme.

Una nueva evaluación analítica mostró anticuerpos antinucleares (1:160), anticuerpos anti-DNA (1:2133), y anti SS-B/La (1:6335). Un mes más tarde continuaban apareciendo nuevas lesiones, y en una segunda biopsia tomada del brazo derecho se observaron degeneración de la capa basal, edema de la dermis alta, y un aumento de la vascularidad, con un infiltrado linfohistiocitario parcheado, poco intenso. Se observó también incontinencia pigmentaria. No se apreciaron necrosis de la epidermis ni de queratinocitos aislados. Los hallazgos histológicos fueron interpretados como compatibles con el diagnóstico de lupus eritematoso. Posteriormente se realizó inmunofluorescencia indirecta y directa de la piel lesional y normal sin resultados de relevancia diagnóstica.



Figure 5Figure 6


Figuras 5 y 6: Histología mostrando signos de lupus eritematoso.

El paciente fue tratado inicialmente con antibióticos tópicos y orales y corticoides tópicos. Dos de los fármacos que consumía de forma continuada, aquellos introducidos más recientemente, fueron suspendidos. Se observó cierta mejoría, aunque seguían apareciendo recurrencias cada pocas semanas. Considerando la presencia de perniosis muy dolorosa y la aparición de nuevas lesiones, se inició tratamiento con prednisona 10 mg, dos veces al día. Posteriormente se fue reduciendo la dosis, consiguiéndose la remisión clínica.

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